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Los
tres números de la
revista de poesía
El
barco ebrio
fueron editados entre octubre de 1987 y septiembre de 1988.
Un
cuarto número -preparado esencialmente durante el año 1989 y
modificado en 1994- jamás alcanzó a plasmarse en papel.
A partir del año 2002, todo ese material fue
editado en Internet por la revista cultural Asterión XXI
En esa breve historia,
El
barco ebrio ganó un sitio de distinción en la obra:
"30
años de revistas literarias argentinas (1960-1989). Introducción a su
estudio" de
José
M. Otero, publicada por
Catedral
al Sur Editores, en Buenos Aires, 1990. Además de figurar, en
aquellos años, en los principales suplementos literarios de nuestro país y
otros medios culturales. Sus colaboradores han logrado reconocimiento y la
divulgación de sus trabajos. Así
Patricia
Calabrese ha sido distinguida en varios certámenes literarios,
prologando obras clásicas y distinguiéndose como docente en las principales
Casas de estudio de nuestro país; B.
Rivadavia ha publicado su obra narrativa y se ha desempeñado como
Jefe de Redacción, durante más de una década, de la
Revista
Proa en su tercera época;
Pedro
Rey habitualmente colabora con
La
Nación desde Europa, con valiosos comentarios sobre libros de
reciente aparición, reportajes y ensayos; Oscar
Conde ha sabido escribir un completo
Diccionario
Etimológico del Lunfardo, divulgado por
Editorial
Perfil;
José
Luis Marini dio luz a su obra poética en dos volúmenes;
Rubén
Marchessini hizo lo propio con sus cuentos;
Roberto Lorenzo Moscato,
lamentablemente desaparecido, participó en antologías y preparó su tercera
colección de poemas. Esto es algo de lo que podemos decir sobre ellos, la lista
continúa, la lista es extensa y exitosa.
El
barco ebrio sigue surcando
aguas, batiendo tempestades, festejando en los puertos, de proa a la poesía.
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