| HÉCTOR ALVAREZ CASTILLO |
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PASTORAL |
| Las palabras |
| En tu boca |
| Se hacen amoríos, |
| Panes |
| De unos campesinos |
| De Brueghel |
| Cuando en la noche |
| El río manso |
| Recoge sus aguas |
| Y las aves |
| No se oyen |
| Alborotar los campos. |
| Qué felicidad |
| Embarga el alma |
| En el instante |
| En que pronuncias |
| Los nombres |
| Y las cosas |
| Dan a nacer |
| Generosas y santas. |
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VOS |
| Sólo decir tu nombre |
| Cuando de madrugada |
| Despertaba el mundo |
| En sueños. |
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SFAIRA (1) |
| Mientras unos nacen |
| Y otros mueren, |
| Nuestro destino se prolonga |
| Y la eternidad es la esfera de todos. |
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PANTA REI (2) |
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a Jorge Luis Borges |
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En la
animación de todos los seres |
| Y de las cosas todas: |
| El renuente río renace una y mil veces, |
| Se ahonda el mar en sus aguas |
| Y se recorre el infinito tiempo |
| Que es relámpago y distancia, |
| Y todo fluye y fluye, generoso y nuevo, |
| Fugaz y sentido, como la sagrada memoria |
| De los astros y de la noche |
| Que a cada desvelo, con prisa marina, |
| Ve volver la marea al seno de los días |
| Prófuga como las sombras |
| Que diluye la luna. |
| (1) Esfera |
| (2) Todo fluye |